En un escenario político donde el diálogo suele verse opacado por la polarización, la LX Legislatura del Estado de Querétaro parece haber encontrado un nuevo aire. Al frente de este cambio se encuentra la diputada María Georgina Guzmán Álvarez, conocida por todos como Gina Guzmán, quien a pocos meses de asumir la presidencia de la Mesa Directiva, asegura haber roto con el estancamiento que frenaba el avance de las leyes en la entidad.
Un perfil forjado en la gestión social
Gina Guzmán no es una extraña en la administración pública. Su trayectoria, que abarca desde la regiduría en Huimilpan hasta la presidencia del DIF Municipal en el mismo municipio, le ha otorgado una visión que ella misma define como “sensibilizada”. Madre soltera de dos niños y licenciada en Administración de Empresas Turísticas, Guzmán se describe como una mujer política joven, cuyo motor principal son las causas sociales.
“Mi trabajo se define por apoyar el desarrollo social, la protección de adultos mayores y las personas con discapacidad”, afirma la diputada. Esta sensibilidad no se queda en el discurso; actualmente, su gestión impulsa la homologación de la Ley de Autismo federal al ámbito local, un reto técnico y político que busca dar certeza a las familias queretanas que viven con esta condición.
El fin de la parálisis: Cifras y consensos
El tema central de su gestión ha sido, sin duda, la reactivación del aparato legislativo. Al tomar las riendas de la Mesa Directiva, Guzmán se encontró con un panorama desolador: una “parálisis legislativa” que mantenía cientos de iniciativas en la congeladora.
Con números en mano, la presidenta explica que al inicio de su gestión existían 334 iniciativas ingresadas, de las cuales solo una pequeña parte había sido dictaminada. Lo más preocupante para la legisladora era que, de las aprobadas en el año previo, menos de la mitad correspondían al trabajo directo de los diputados, evidenciando un vacío de productividad y diálogo interno.
“Lo que ocurría antes era falta de atención, de cercanía y de diálogo. No había una indicación o apertura para revisar las iniciativas”, señala Guzmán. Su estrategia para revertir esto fue directa: sentarse con los 24 diputados restantes, analizar sus propuestas sin importar el color partidista y priorizar aquellas con viabilidad real. El resultado ha sido contundente: en tres meses de gestión se ha logrado procesar lo que anteriormente tomaba un año.
Relaciones institucionales y la Reforma Judicial en puerta
La presidencia de la Mesa Directiva exige un equilibrio constante con los otros Poderes del Estado. En este sentido, Gina Guzmán califica su relación con el Ejecutivo, encabezado por el gobernador Mauricio Kuri, y con el Poder Judicial, liderado por el Dr. Braulio Guerra, como “muy institucional”.
Esta coordinación es vital, especialmente ahora que Querétaro enfrenta el reto de la Reforma Judicial. Según la diputada, ya existen dos iniciativas en la mesa —una proveniente de Morena y otra del PAN— que deben ser conjuntadas para crear un modelo adecuado a las necesidades locales. “Queremos que Querétaro sea un ejemplo a nivel nacional y que la reforma sea un beneficio, no un error como hemos visto en otros estados”, enfatiza.
La visión política: Entre plurinominales y el futuro de Huimilpan
Al ser cuestionada sobre temas de trascendencia nacional, como la reducción de diputados plurinominales, Guzmán ofrece una postura equilibrada basada en su propia experiencia, ya que ella misma ha competido bajo ambas vías. Para la legisladora, los 25 diputados actuales de Querétaro representan un equilibrio suficiente para garantizar la representatividad de los partidos y la atención a las comunidades.
En el ámbito partidista, su relación con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y su dirigente, Ricardo Astudillo, se mantiene sólida. A pesar de las especulaciones políticas, Guzmán asegura que existe una comunicación constante y institucional que permite avanzar en la “agenda verde”.
Sin embargo, su mirada no se despega de sus raíces. Al preguntarle sobre sus aspiraciones futuras, la respuesta es clara: “Mi corazón está en Huimilpan”. La diputada no oculta su deseo de seguir trabajando por su municipio desde cualquier trinchera que el futuro le depare.
Un cierre de gestión enfocado en resultados
A tres meses de que concluya su periodo en la Mesa Directiva, Gina Guzmán se muestra satisfecha pero consciente de que el trabajo no ha terminado. Define su labor como un “reto personal demandante”, especialmente al equilibrar la maternidad con la política de alto nivel, pero asegura que la mayor satisfacción es ver una legislatura funcional. “Hoy somos el punto de comunicación para todos; buscamos que los 25 votos valgan”, concluye. El mensaje para los queretanos es de confianza: la parálisis ha terminado y lo que resta es seguir entregando resultados que justifiquen la confianza ciudadana depositada en las urnas.
Por: Alfredo Sotomayor








