El 50% de los corales se han reducido en los últimos 30 años.
Las pequeñas islas que no contribuyen al Calentamiento global serán las más afectadas.
Más de 1 mil millones de personas dependen de la pesca en corales y arrecifes.
¿Qué se podrá hacer a escala mundial para que el Calentamiento global no sea catastrófico a mediano y largo plazo?
¿Cómo sobreviviremos, una vez que la Tierra deje de calentarse? Ésta iniciaría el proceso de enfriamiento y podría estabilizar el clima.
Para ello, de inmediato debemos dejar de quemar el ambiente con el combustible fósil (carbón, gas y gasolina), así como reducir el excesivo consumo de energía eléctrica.
Nuestra casa común se ha deteriorado a marchas forzadas. Tenemos que adoptar serias y prontas acciones para solucionar ese terrible problema mundial. ¿Cómo nos involucramos? ¿Qué consumimos? Y sobre todo, qué hacemos para evitar el Calentamiento Global.
La responsabilidad es de cada uno de nosotros, debemos construir un mejor mundo para las generaciones futuras.
Desesperanzadoras cifras: el reto nuestro. El 90% de los desastres naturales a nivel mundial obedece al impacto generado por el Cambio Climático. Se presenta a la manera de sequías, recurrentes inundaciones, incendios de áreas boscosas, tormentas extraordinarias, terremotos, temperaturas extremas y tsunamis.
Durante el período 2000 al 2019, se registraron más de 7,400 desastres, causando 1 millón 230 mil fallecimientos de personas, afectaron a 4.2 mil millones de personas, es decir, poco más del 55% del total de la población mundial; se generaron grandes pérdidas económicas del orden de 2.7 billones de dólares. El Cambio Climático fomenta la pobreza, la desigualdad de ingresos y aceleran elevados precios de alimentos. El sistema alimentario mundial genera una tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, responsable de hasta un 80% de pérdida de la biodiversidad.
Lo antes descrito, aunado al exponencial incremento demográfico hará sumamente difícil que la población pueda tener acceso al consumo del agua, generándose con ello, serios y constantes tensiones sociales. Ejemplo, en el 2019, fallecieron 1 millón de niños menores de edad debido a la falta de consumo de agua segura y al pésimo saneamiento; de esa manera, en el mundo 1,200 niños de la misma edad a diario mueren,más de lo que generan el SIDA, sarampión o la tuberculosis juntos.
Juegan importante papel la sobre explotación de los mantos acuíferos, al despilfarro de los consumidores (por deficientes hábitos del consumo), carencia de la cultura por el respeto y adecuado consumo racional del vital líquido; a la privatización indiscriminada del agua. Es importante notar que en el caso de la industria refresquera mundial, la unión americana registra anualmente, uno de los mayores índices de consumo de cervezas y de refrescos, como es el caso de la Coca Cola, donde México se ubica en el reprobable segundo sitio global, este último país sobrepasa el 55% del consumo de toda la región latinoamericana.
De acuerdo con un reporte difundido hace unos meses por la ONU, en el año 2020, más de 161 millones de personas presentaron serios problemas de hambre, en relación con 2019; probablemente dicho aumento se relacionaría por la pandemia de la Covid-19. En el 2021 poco más de 811 millones de personas presentaron serios problemas de hambre.

Se estima que cerca de 3 mil millones de personas no realizan ni tampoco llevan a cabo dietas saludables, en las que involucre no seguir consumiendo carne animal; donde la ingesta de refrescos es enorme, trayendo consigo el consumo exorbitante de agua para las reses y la producción de refrescos, cervezas, dejando menores cantidades para el consumo humano; el evital líquido, el agua, escasea.
De no hacer nada significativo al respecto, los jóvenes de ahora, cuando tengan 40 ó 50 años de edad tendrán serios y graves problemas en el binomio proceso de salud-enfermedad.
De ahí la necesidad fundamental por ser responsables y reducir profundamente la cantidad de consumo de proteína animal; racionalizarla. Hay que buscar el acoplamiento equilibrio ecológico; casos significativos son varios, entre ellos el acelerado y permanente consumo asiático por la soya. Ésta destruye la huella ecológica.
Urgen medidas efectivas que incidan en el de patrones d la producción y del consumo sustentable, amigable para el hábitat común.
La salud del planeta será saludable, sólo cuando se respete el medio ambiente y la biodiversidad (donde estén presentes todas forrmas de vida), mediante el respuetuoso equilibrio ecológico, cuidando celosamente la mejor calidad de vida, producto de la evolución de las leyes naturales.
Cabe preguntarnos, ¿cómo hacerle para arribar a la senda del desarrollo sin que lastimemos la biodiversidad? No podemos hablar de una sociedad saludable sin la presencia efectiva del respeto por la biodiversidad.
Hacia dónde nos encaminamos ante el gran número ascendente -por demás- destructivo de la biodiversidad, derivado del desorganizado incremento de la mancha urbana y de la pavorosa cantidad de daño ambiental, en la que interactúan muchísimas industrias altamente contaminantes; sobresalen las ubicadas en China, India, E.UU, Canadá, Argentina, Corea del Sur, Australia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Rusia, México, entre otras más.
Es muy significativo que en esta última nación, con el tendido de vías férreas, a propósito de la construcción del “Tren Maya” se ha estado dañando la flora y fauna en el sureste mexicano, sin que se haga algo positivo por reparar ese castigo a la naturaleza; parece que transitamos en la incertidumbre irresponsable y criminal, en tanto que las autoridades federales fomentan este tipo de los serios desajustes ecológicos.
Proceso similar ha estado aconteciendo con la creación de otra “obra estrella” del presente sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, me refiero a la construcción de la Refinería “Dos Bocas”, donde brillaron por su ausencia los estudios serios acerca del “Impacto ecológico y ambiental” en la zona.
Tomemos en consideración que las zonas arbóreas producen 20 mil millones de toneladas de agua, cuando ésta se evapora y se condensa en las nubes; un árbol puede producir hasta mil litros de agua al día, irrigando las tierras.
Al destruirse los bosques lluviosos se termina con ese ciclo de vida, el cual alimenta a la flora y a la fauna y al mismo ser humano.
Por: Jesús Roldán Acosta







