El auge de la tecnología ha cambiado la forma en que vivimos y las dinámicas laborales también. Si bien las herramientas facilitan algunas tareas e incluso se habla de tomar la IA como un aliado, es una realidad que la sensación de estar “todo el tiempo” conectado o cómo aprovechar al máximo los avances tecnológicos puede generar estrés, ansiedad y malestar en los trabajadores. Esto lleva a preguntarse cuál es el costo-beneficio, o bien, cómo reducir el impacto que puede tener en las personas.
Este fenómeno no es nuevo y se traduce en el concepto de “tecnoestrés”. Indeed, el sitio #1 de empleo en el mundo, lo explica.
¿Qué es el tecnoestrés?
El término fue utilizado por primera vez en 1984 por el psicólogo estadounidense Craig Brod en su obra “Tecnoestrés: El coste humano de la revolución informática”. Este define que este padecimiento se debe a la incapacidad para adaptarse o afrontar las nuevas tecnologías de manera saludable, es decir, a la dependencia excesiva de dispositivos (“tecnoadicción”), al miedo a que fallen (“tecnoansiedad”) y al agotamiento por su uso o exposición saturada (“tecnofatiga”).
En México, 8 de cada 10 personas cuentan con un teléfono celular y lo utilizan en su mayoría para enviar o recibir mensajes (94.7%) y uso de redes sociales (91.1%), de acuerdo con un estudio de Mitofsky. Estos datos son solo un guiño de la dependencia a la tecnología en la vida diaria.
¿Cómo afecta a la cultura del trabajo?
Si trasladamos esto a la parte laboral, se traduce más en la adopción de IA para las actividades del día a día, e incluso, si las innovaciones pueden reemplazar algunas profesiones; a pesar de esto, Indeed asegura que menos del 1% de las habilidades pueden suplirse por completo. Esto ha llevado a los trabajadores y empresas a incorporar capacitaciones o talleres para utilizar la tecnología a favor y poco a poco cerrar la brecha de habilidades para mantener la competencia.
También está la sensación de estar disponible 24/7 es algo que permea a lo largo del tiempo, ya que para muchas personas el responder un correo, mensaje de texto o hacer una llamada fuera del horario laboral puede tomar un par de minutos. Sin embargo, puede convertirse en un hábito y una especie de obligación para dar una buena imagen de proactividad.
A lo anterior se le suma la saturación de tecnología día a día, por ejemplo, tener múltiples canales de comunicación, causa una saturación y hasta cierto punto dependencia a los dispositivos, ya que genera ansiedad por revisar el teléfono o la computadora constantemente.
Al respecto, Nelson Gómez, director de Indeed México, señala que: “Aunque la tecnología ha facilitado muchos procesos y potenciado otros tantos, no se debe descuidar al personal y la salud propia. Una buena práctica es no enviar mensajes o correos electrónicos después del horario laboral, aunque pueda ser algo muy rápido, se trata de una acción que se transformará en un límite para respetar el tiempo libre y la desconexión“.
Navegar entre la sobrecarga e incertidumbre no es fácil para los trabajadores mexicanos, por ello es importante establecer dentro de la organización del trabajo estructuras claras y repartición de tareas para balancear la carga de trabajo y que a su vez, permitan alejarse de la tecnología por un rato, al menos en el tema laboral, y reducir los niveles de estrés, lo que influye directamente en el bienestar y productividad.








