Paso, al fin, el presupuesto 2026 para el estado de Querétaro fue aprobado con 25 de 25 votos, mucho más allá de partidos, colores, filias, fobias y, por vetusto que parezca, ideologías, fue que las diputadas y diputados de la LXI Legislatura le brindan a Querétaro un paquete económico que le permitirá garantizar su operatividad y crecimiento, pero que privilegia la redistribución del ingreso, priorizando a la población, con apartados especiales para zonas de mayor rezago, a fin de reducir la brecha de desigualdad.
Así es como funciona la democracia, con diálogo, diferencias, entendimiento, propuestas, contrapropuestas; no con ataques, calumnias, imposiciones, descalificaciones o necedad.
Nuestros diputados, los 25, cada quién hizo lo que le correspondía.
Los que forman parte del bloque a favor del poder en el Estado, brindando respaldo y confianza al paquete económico enviado por el gobernador Mauricio Kuri desde un inicio, resaltando la vocación social y la responsabilidad del mismo para con los queretanos.
Los del bloque opositor, quienes detentan la mayoría simple en la actual legislatura, señalando las propuestas y cambios que consideraban mejor para Querétaro o para los municipios o comunidades que representan, muy por encima de los intereses partidistas e ideológicos. Si bien no aprobaron la primera propuesta, respaldaron la segunda al ver las modificaciones solicitadas para bienestar de la ciudadanía. Por lo anterior, vale la pena reconocer y aplaudir la visión de cada uno de los 25 integrantes de la Legislatura local, que dan a México la muestra que más allá de las mayorías, forman parte de un proyecto viable, responsable e muy importante llamado Querétaro.
Ojalá exista altura de miras y se mantenga así la dinámica donde los pesos y contrapesos dialoguen para obtener los mejores resultados.








