Por Omar Castrejón
En un país marcado por la polarización política, la inseguridad, el desencanto ciudadano y una creciente discusión sobre el rumbo de las instituciones democráticas, un grupo de ciudadanos en Querétaro busca recuperar algo que considera indispensable para el futuro de México: la participación activa de la sociedad.
Luis Octavio Pérez y Vanessa Riquelme forman parte de Ciudadanía en Democracia Participativa (CDP), una organización ciudadana que tiene sus antecedentes en movimientos surgidos hace aproximadamente nueve años y que, desde entonces, ha participado en marchas, reuniones, actividades de capacitación y acciones de concientización.
Su diagnóstico es crítico. Consideran que buena parte de los mexicanos se ha acostumbrado a participar únicamente durante los procesos electorales y después deja en manos de los gobiernos prácticamente todas las decisiones públicas.
Para ellos, ese desinterés tiene consecuencias.
“La democracia no puede quedarse solamente en votar cada tres o seis años. Tenemos que dar seguimiento a lo que hacen nuestros gobiernos porque se trata de nuestro dinero, nuestro país y nuestro futuro”, sostiene Luis Octavio Pérez.
Vanessa Riquelme, desde la perspectiva de una generación joven, coincide en que existe un preocupante alejamiento de los jóvenes respecto de la política.
“Muchos jóvenes consideran que todos los políticos son iguales y por eso dejan de votar. Pero no podemos permitir que otras personas decidan por nosotros”, afirma.
Una organización que nació de la inconformidad ciudadana
Ciudadanía en Democracia Participativa no surgió como una organización política tradicional. Su origen se encuentra en diversos movimientos ciudadanos que comenzaron a organizarse hace casi una década ante el descontento con el rumbo del país.
Luis Octavio Pérez recuerda que el grupo tuvo diferentes nombres y etapas antes de convertirse en CDP.
El propósito, sin embargo, se mantuvo: generar participación ciudadana y construir mecanismos para que la sociedad pudiera expresar sus preocupaciones frente al poder.
“Queremos que la ciudadanía sea un contrapeso. No queremos sustituir a los partidos políticos, queremos que los ciudadanos tengan una voz propia y participen”, explica.
La organización ha participado en movilizaciones nacionales, actividades de capacitación y reuniones con ciudadanos de distintas entidades.
Jóvenes alejados de la política
Para Vanessa Riquelme, uno de los mayores desafíos está precisamente en recuperar la participación de los jóvenes.
Desde su experiencia, existe una generación que percibe la política como algo distante y poco confiable.
“Hay jóvenes que piensan que todos los políticos son iguales y por eso prefieren no votar. Se acercan las elecciones y simplemente dicen: que gane quien sea”, señala.
A su juicio, los programas sociales y las becas también forman parte de la percepción que algunos jóvenes tienen sobre el gobierno.
El problema, considera, es que muchos beneficiarios no necesariamente relacionan esos recursos con los impuestos y el dinero público que los financia.
Para los integrantes de CDP, el reto no consiste en quitar apoyos sociales, sino en generar una ciudadanía capaz de comprender cómo funciona el Estado, de dónde salen los recursos y qué resultados deben exigirse a los gobiernos.
Educación, seguridad y economía: las preocupaciones de fondo
Uno de los principales temas de preocupación para los entrevistados es la educación.
Luis Octavio Pérez considera que los resultados obtenidos por México en evaluaciones internacionales como PISA deben generar una discusión nacional sobre la calidad educativa.
“Un país no puede avanzar si no tiene educación de calidad. Si queremos movilidad social, necesitamos que los jóvenes tengan las herramientas para desarrollarse”, afirma.
A la educación se suman la seguridad y la economía.
Para Pérez, la inseguridad no solamente afecta la tranquilidad de las familias; también impacta directamente en la inversión y en la generación de empleos.
Pero existe otro elemento que considera fundamental: la certeza jurídica.
“Un inversionista necesita saber que su patrimonio está protegido y que existen reglas claras. Sin seguridad jurídica es muy difícil generar confianza y desarrollo”, sostiene.
El debate sobre las instituciones y los contrapesos
Una de las mayores preocupaciones expresadas durante la conversación fue el funcionamiento de las instituciones democráticas.
Los integrantes de CDP consideran que una democracia necesita contrapesos capaces de vigilar al poder y garantizar transparencia.
Pérez sostiene que la ciudadanía debe mantenerse atenta frente a cualquier intento de concentración del poder.
“Para nosotros es fundamental que exista una República con contrapesos. Si los ciudadanos dejamos de participar, dejamos todo el espacio para que otros decidan por nosotros”, afirma.
Desde su perspectiva, el papel de la sociedad civil cobra especial relevancia cuando los ciudadanos consideran que las instituciones no están cumpliendo adecuadamente con su función de vigilancia.
Libertad de expresión, manifestaciones y crítica al poder
Otro de los temas abordados fue la libertad de expresión.
Vanessa Riquelme considera que las manifestaciones ciudadanas deben ser respetadas independientemente de la posición política que expresen.
“Una sociedad democrática tiene que permitir que las personas expresen su inconformidad, incluso cuando esa opinión sea incómoda para el gobierno”, señala.
Los entrevistados también cuestionaron lo que consideran una tendencia a desacreditar determinadas expresiones ciudadanas en lugar de atender el fondo de los señalamientos.
Su postura es que cualquier denuncia sobre corrupción o posibles vínculos entre funcionarios y grupos criminales debe ser investigada por las autoridades competentes.
El ciudadano como vigilante del gobierno
Para los integrantes de CDP, participar no significa solamente acudir a una marcha.
También implica reportar una fuga de agua, exigir que se repare un bache, denunciar un problema de seguridad, solicitar información pública o cuestionar una decisión gubernamental.
La diferencia, explican, está entre exigir como ciudadano y utilizar un problema únicamente como herramienta de propaganda política.
Vanessa, quien ha tenido experiencia en el seguimiento de reportes ciudadanos, considera que las autoridades deben ser señaladas cuando algo funciona mal, pero también reconocidas cuando atienden las demandas.
“Los ciudadanos debemos exigir, pero también tenemos que ser objetivos”, resume.
Querétaro, un estado que debe cuidarse
La conversación inevitablemente llegó a Querétaro.
Los entrevistados reconocen que el estado enfrenta problemas y retos importantes, pero consideran que mantiene condiciones de seguridad, inversión, infraestructura y desarrollo que lo colocan en una situación distinta respecto de otras regiones del país.
Para ellos, esa circunstancia debe valorarse y, al mismo tiempo, defenderse mediante una ciudadanía vigilante.
“Ser críticos no significa negar los avances. Si un gobierno hace bien su trabajo, eso es lo que esperamos de él. Pero también tenemos que señalar lo que esté mal”, plantea Pérez.
El crecimiento de Querétaro, sin embargo, también genera nuevos desafíos: movilidad, infraestructura, servicios públicos, vivienda y la presión que representa la llegada constante de nuevos habitantes.
El reto de evitar la indiferencia
Quizá la principal coincidencia entre ambos activistas es que el mayor riesgo para una democracia no necesariamente sea la confrontación política, sino la indiferencia.
Luis Octavio Pérez lo plantea de manera directa:
“No podemos quedarnos sentados en el sillón quejándonos en las redes sociales o en los chats. Tenemos que participar”.
Para CDP, votar es apenas el inicio.
Informarse, conocer a los candidatos, exigir transparencia, vigilar el gasto público, participar en organizaciones ciudadanas y expresar las inconformidades son, desde su perspectiva, responsabilidades que deben ejercerse durante todo el periodo de gobierno.
Vanessa coincide y pone especial énfasis en las nuevas generaciones.
“Los jóvenes tenemos que entender que las decisiones que se toman hoy van a determinar nuestro futuro”, afirma.
Una ciudadanía que quiere hacerse escuchar
Actualmente, Ciudadanía en Democracia Participativa también participa en acciones ciudadanas relacionadas con la iniciativa impulsada en Querétaro para establecer mecanismos de control y confianza para quienes aspiren a ocupar cargos públicos.
Los integrantes del grupo consideran que establecer filtros que permitan conocer los antecedentes y generar mayor confianza en quienes buscan gobernar es una medida que merece ser discutida por la sociedad.
Durante la entrevista señalaron que han encontrado ciudadanos interesados en respaldar la propuesta mediante firmas y que existe disposición para continuar difundiendo la iniciativa.
Más allá de esta propuesta concreta, su objetivo es ampliar la participación ciudadana y generar una red de personas interesadas en involucrarse en los asuntos públicos.
El mensaje final
Después de casi una década de activismo, Luis Octavio Pérez y Vanessa Riquelme coinciden en que México enfrenta problemas importantes, pero también que el futuro del país no puede quedar exclusivamente en manos de los políticos.
La responsabilidad, sostienen, también corresponde a los ciudadanos.
“La democracia no termina el día de las elecciones. Tenemos que seguir participando”, afirma Pérez.
Y Vanessa lo resume desde la perspectiva de su generación:
“No podemos dejar que otras personas decidan nuestro futuro”.
En tiempos de polarización, desconfianza y apatía política, el llamado de Ciudadanía en Democracia Participativa es sencillo, aunque exigente: informarse, votar, cuestionar, participar y mantenerse vigilantes frente al poder. Porque, como advierten sus integrantes, una democracia que deja de ser vigilada por sus ciudadanos corre el riesgo de convertirse en una democracia solamente de elecciones.









