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La tragedia de enfermarse en México

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La tragedia de enfermarse en México
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La desaparición del Seguro Popular, el desabasto, las compras fallidas y el aumento del gasto familiar marcan una transformación cuyo balance sigue bajo escrutinio.

Prometieron Dinamarca. Dejaron a 44.5 millones de mexicanos con carencia de acceso a servicios de salud, más del doble que en 2018.

¿Cómo se pasa de lo uno a lo otro?

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En 2018, Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia con la promesa de transformar el sistema de salud, combatir la corrupción y garantizar atención y medicamentos gratuitos para todos —sin condiciones, sin letra pequeña, sin excepciones—. A casi ocho años del inicio de los gobiernos de Morena, la pregunta es inevitable: ¿están los mexicanos mejor atendidos que antes?

La respuesta exige mirar más allá de los discursos. México arrastraba desigualdad, desabasto y fragmentación institucional antes de 2018; nadie lo niega. Pero las decisiones posteriores también dejaron consecuencias, y esas sí pueden medirse.

El cambio que multiplicó la carencia de acceso

El Seguro Popular desapareció en 2020. En su lugar llegó el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), con la promesa de atención gratuita para quienes carecían de seguridad social. El nuevo organismo enfrentó dificultades operativas y financieras y, en 2023, fue sustituido por el IMSS-Bienestar. Tres nombres, un mismo problema.

La población con carencia de acceso a servicios de salud pasó de 20.1 millones de personas en 2018 a 50.4 millones en 2022. En 2024 descendió a 44.5 millones, todavía muy por encima del punto de partida. [1]

Conviene precisar: la cifra proviene de la medición de pobreza y cuenta a quienes no tienen adscripción o derecho reconocido a servicios médicos; no significa que todos hayan quedado sin atención en cualquier circunstancia. La pandemia influyó, y el Seguro Popular tampoco garantizaba por sí mismo atención efectiva. Pero la transición que debía evitar el aumento de la carencia nunca llegó.

Por un lado, el discurso: en junio de 2024, López Obrador insistió en que dejaría «el mejor sistema de salud pública del mundo», mejor incluso que el de Dinamarca. [2] Por otra parte, el registro: millones de personas que seguían chocando con barreras de acceso. Lo curioso es la asimetría: la promesa se hizo en conferencia de prensa; la cuenta se paga en la farmacia.

Niños con cáncer y una respuesta que indignó

En 2021, padres de niños con cáncer protestaban por la falta de medicamentos oncológicos. Hugo López-Gatell, entonces subsecretario de Salud, vinculó las denuncias con propósitos «golpistas». [3]

¿Tenían los niños sus medicamentos? ¿Alguien iba a surtirlos? ¿O bastaba con discutir las motivaciones de quienes los reclamaban?

Podía existir una disputa política alrededor de las protestas, pero eso no respondía lo esencial. La discusión se desplazó del inventario a la sospecha, y la crisis dejó de medirse solo en anaqueles para medirse también en la confianza de las familias hacia sus autoridades.

Durante la pandemia, el mismo funcionario afirmó que la fuerza del presidente era «moral, no de contagio», cuando se cuestionaban los riesgos epidemiológicos de sus actividades públicas. [4] Otra vez, una pregunta sanitaria contestada con una defensa política. La emergencia de COVID-19 fue extraordinaria y complicó la atención de otras enfermedades; lo que no explica son las dificultades administrativas que continuaron después.

La Megafarmacia y las compras que no resolvieron el problema

En diciembre de 2023, López Obrador inauguró la Megafarmacia del Bienestar, presentada como una solución nacional para conseguir medicamentos faltantes. Los resultados iniciales fueron modestos frente a las expectativas: numerosas llamadas y solicitudes, pocos pedidos surtidos con éxito. Las cifras oficiales distinguían entre llamadas, folios, órdenes y entregas, y no deben confundirse entre sí. [5]

Se construyó infraestructura en lugar de garantizar entregas; se anunció tamaño en lugar de mostrar resultados. Un medicamento no llega a tiempo porque exista un edificio: llega porque alguien lo compró, lo almacenó y lo entregó. Un proyecto así se evalúa por sus entregas efectivas y su contribución al abasto, no por las expectativas de su inauguración.

Con Claudia Sheinbaum, el problema de las compras persistió. En abril de 2025, la Secretaría Anticorrupción declaró nula la licitación consolidada de medicamentos gestionada por Birmex, tras detectar irregularidades y cuestionamientos por sobreprecios. La prensa reportó posibles sobrecostos por unos 13 mil millones de pesos en 175 claves, y la anulación obligó a reponer el procedimiento. [6]

La nulidad no acredita por sí sola responsabilidades penales individuales ni demuestra que todo el proceso fuera corrupto. Sí evidencia que una contratación estratégica tuvo que corregirse, con el riesgo de retrasar el suministro.

En mayo de 2025, Sheinbaum informó porcentajes oficiales de abasto de 94.3% para el IMSS, 90% para el ISSSTE y alrededor de 87% para el IMSS-Bienestar. [7] Son cifras relevantes. Pero un promedio institucional no garantiza que cada hospital tenga todas las claves ni que cada paciente salga con su receta completa.

El paciente no vive en el promedio.

Medicamentos caducos mientras había pacientes que los buscaban

En junio de 2026, el secretario de Salud, David Kershenobich, confirmó que habían caducado 18.4 millones de piezas de medicamentos y otros insumos del Hospital Infantil de México, con un valor estimado superior a 121 millones de pesos, acumulados durante varios años. El caso quedó bajo investigación para determinar cómo se almacenaron los productos y si existen responsabilidades administrativas. [8]

El dato es grave por sí mismo, y lo es más frente a las familias que, en distintos momentos de estos años, reclamaron medicamentos oncológicos. Aún no se sabe cuántas de esas piezas coincidieron en el tiempo con las protestas de 2021, y la investigación deberá precisarlo. Lo que sí se sabe es que mientras algunas familias los buscaban, se acumulaban piezas que terminarían caducas.

La caducidad no demuestra que cada pieza pudiera usarse con un paciente concreto ni prueba automáticamente un delito. Pero obliga a revisar los controles de inventario, las decisiones de compra y la distribución. ¿Quién compró? ¿Quién almacenó? ¿Quién distribuyó? ¿Y quién responde? En un sistema con recursos limitados, permitir que medicamentos por millones de pesos terminen inservibles exige explicaciones.

La transparencia financiera tampoco ayuda. En mayo de 2026 se reportó que el auditor externo del IMSS-Bienestar se abstuvo de emitir una opinión sobre sus estados financieros de 2025 porque no obtuvo evidencia suficiente para verificar, entre otras partidas, más de 91 mil millones de pesos en servicios personales y más de 12 mil millones en activos. [9]

Una abstención no equivale a demostrar un desfalco. Significa que alguien dijo: «no puedo confirmar estas cifras». Y cuando el auditor no puede confirmarlas, el ciudadano mucho menos.

¿Cómo está México frente a otros países?

La comparación regional ayuda a dimensionar el desafío. Según el Banco Mundial, en 2022 el gasto total en salud representó 5.7% del PIB mexicano, y los pagos directos de los hogares equivalieron a 39.1% del gasto sanitario. En Brasil, esos pagos fueron 27.3%; en Chile, 35.6%; en Colombia, 14.4%. [10]

Los sistemas no son idénticos y estas cifras no miden por sí solas la calidad de cada servicio. Pero muestran una diferencia importante: Colombia dependía mucho menos del dinero que ponen las familias; México, bastante más.

La OCDE y el Banco Mundial señalaron en su informe regional de 2026 que los pagos de bolsillo representaron, en promedio, 32% del gasto sanitario de América Latina y el Caribe en 2024, frente a 20% en los países de la OCDE. También destacaron la insuficiencia del financiamiento público de la región y los riesgos económicos que enfrentan los hogares cuando necesitan atención. [11]

México, por tanto, no solo debe resolver el acceso formal: necesita financiar mejor sus servicios y reducir la dependencia de los recursos familiares.

La factura que pagan los mexicanos

México Evalúa calculó, con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del INEGI, que el gasto trimestral de bolsillo en salud por hogar aumentó 41.4% en términos reales entre 2018 y 2024. La organización también estimó un incremento de 64.5% en los hogares con gastos catastróficos de salud. [12]

No todo el aumento puede atribuirse a una sola administración, pero es una señal de presión financiera que contradice el objetivo de garantizar protección efectiva.

¿Cuánto cuesta enfermarse? ¿Quién lo paga? ¿Y a quién se le piden cuentas?

La salud pública no se evalúa por las instituciones creadas, el presupuesto anunciado o los medicamentos adquiridos, sino por algo bastante más sencillo: que una persona consiga consulta, reciba tratamiento oportuno y no tenga que comprometer la economía familiar para atenderse.

El gobierno de López Obrador desmanteló el Seguro Popular sin lograr que el INSABI consolidara una transición eficaz. Sheinbaum heredó el problema y ha impulsado nuevas compras y ajustes al IMSS-Bienestar, pero las irregularidades en contrataciones, los medicamentos caducos y las dudas sobre la información financiera muestran que la solución sigue exigiendo resultados verificables.

El sistema anterior también tenía deficiencias. Esa realidad no exime a los gobiernos posteriores de responder por sus decisiones, y las promesas de gratuidad tampoco sustituyen la evidencia de que los servicios no funcionan.

Dinamarca era la promesa. La cuenta, en cambio, la están  pagando la salud y la economía de las familias mexicanas.

Fuentes

  • [1] INEGI, Pobreza multidimensional 2024 y CONEVAL, medición de pobreza 2022.
  • [2] Presidencia de México, conferencia del 18 de junio de 2024.
  • [3] El País, declaraciones de Hugo López-Gatell sobre las protestas por medicamentos oncológicos, junio de 2021.
  • [4] Milenio, declaraciones de López-Gatell sobre el presidente y el contagio, marzo de 2020.
  • [5] Información presentada ante el Congreso sobre la Megafarmacia.
  • [6] El País, nulidad de la licitación de medicamentos de Birmex, abril de 2025.
  • [7] Presidencia de México, conferencia del 13 de mayo de 2025.
  • [8] Presidencia de México, conferencia del 30 de junio de 2026.
  • [9] XEU Noticias, auditoría de los estados financieros del IMSS-Bienestar, mayo de 2026.
  • [10] Banco Mundial, World Development Indicators, gasto sanitario por país, 2022.
  • [11] OCDE y Banco Mundial, Health at a Glance: Latin America and the Caribbean 2026.
  • [12] México Evalúa, cambios en la atención pública de la salud en México, 2018–2024.

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